La carga de la brigada antivacunas


En las últimas fechas, la producción literaria de nuestro irresponsable cuántico diferencial favorito se ha incrementado sustancialmente. Quizás al acercarse la fatídica fecha del comienzo del invierno boreal parece como si Rafa quisiera legar a la posteridad una vasta obra literaria. Naturalmente, la falta de criterio y de conocimientos de Rafa le lleva a no discriminar y, siguiendo la filosofía de primar la cantidad sobre la calidad, llena su blog de artículos que, en general, no merecen ni el más mínimo comentario.

Pero dado que si hay algo que me repugna en relación con la charlatanería, es la charlatanería relacionada con la salud, me gustaría detenerme a comentar este post que bajo el jugoso título de “Nuevos datos empíricos confirman síntomas de autismo infantil relacionados con la exposición al acetaminofeno y al aluminio presente en algunas vacunas” (Rafa podías haber utilizado el más común paracetamol en lugar de acetaminofeno) parece que nos va a llevar por uno de los derroteros pseudocientíficos de mayor audiencia y que no es otro que el de los mitos anti-vacunación.

Supongo que es del dominio público que uno de los movimientos más extendidos dentro de la charlatanería anticientífica es el movimiento anti-vacunas. La charlatanería anti-vacunas es, en mi opinión, una apología del homicidio cuando no un homicidio en si misma. Las vacunas son una de las medidas que más ha contribuido a mejorar la calidad de vida general al inmunizar a la población contra enfermedades potencialmente peligrosas llegando incluso a erradicarlas. Es cierto que para los fabricantes de vacunas son un negocio y que, en algunos casos, este negocio tiene tintes amorales. Pero bajo las falsas banderas de libertad de elección y la amoralidad del sistema no se justifica, en ningún caso, el exponer a la sociedad a plagas que estaban prácticamente erradicadas.

Uno de los objetivos de las críticas de los anti-vacunas es la vacuna que, en España, se conoce como triple vírica (sarampión, paperas y rubeola). Esta vacuna es la que, de acuerdo a estudios científicos serios, en sus primeros 20 años de aplicación ha permitido, entre otras cosas, evitar miles (5200) muertes como consecuencia directa e indirecta del sarampión. El caso en contra de la vacuna triple vírica fue lanzado por el ex-medico británico Andrew Wakefield que, en un artículo publicado en The Lancet en febrero de 1.998 afirmaba la existencia de una relación causal entre la vacuna y casos de autismo en niños. En enero de 2011 (trece años más tarde), The Lancet se retractó de la publicación y Wakefield perdió su licencia para ejercer la medicina al descubrirse la falsedad de su artículo y de los datos empleados (aquí hay una explicación en inglés). La actuación de Wakefield es una muestra de una mala praxis científica pero como esa mala praxis sopla a favor de los intereses de los pseudocientíficos nunca se verá criticada por éstos.

Rafa se ha subido al carro de los anti-vacunas y, a través de su post, hace mención a los resultados recogidos en este artículo“científico” firmado por Stephanie Seneff, Robert M. Davidson y Jingjing Liu y publicado en la revista Entropy. El post comienza, como no podía ser de otro modo, con un breve texto introductorio producto de la privilegiada mente de nuestro no-doctor cuántico diferencial que afirma:

En esta ocasión ha sido un estudio publicado por el MIT, en concreto Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory, Massachusetts Institute of Technology, Cambridge, MA 02139, USA &  Internal Medicine Group Practice, PhyNet, Inc., Longview, TX 75604, USA).

La locuacidad de Rafa le pierde. Todos sabemos que, a pesar de denostar la ciencia oficial, Rafa destila una incontrolable admiración por las instituciones punteras en investigación y, para Rafa, el MIT es una de esas instituciones. Él, que rechaza por dogmática a la ciencia, considera que las siglas MIT imponen y mucho a la hora de abrir cualquier discusión. Pues bueno, Rafa, lamento contradecirte (una vez más) el “estudio” no ha sido publicado por el MIT sino por dos personas (Seneff y Liu) que trabajan en el MIT. El tercer autor, Davidson, al parecer trabaja en PhyNet Inc. que es un seguro médico que tiene una serie de clínicas en las que se realiza atención primaria y pruebas diagnósticas básicas en Texas.

He de confesar que no estoy muy al día en lo que se refiere a publicaciones científicas y mucho menos en el caso de publicaciones relacionadas con la medicina, pero he de reconocer que el nombre de la publicación (Entropy) no me suena de nada. Por lo tanto que mejor forma que entrar en el sitio web de la publicación y encuentro que se definen como:

… an international and interdisciplinary journal of entropy and information studies, publishes reviews, regular research papers and short notes.

lo que, en castellano viene a ser:

… una revista internacional e interdisciplinar sobre estudios de entropía e información, publicación de revisiones, artículos regulares de investigación y notas cortas.

Tras esa definición que nos aclara la “estrecha” relación de la publicación con el mundo de la epidemiología o de la inmunología vemos que las áreas sobre las que se centra el contenido de la revista son:

  • general aspects of entropy and information concepts as used in statistical mechanics, thermodynamics, etc.
  • the second law of thermodynamics
  • information theory
  • system theory and cybernetics
  • artificial intelligence, neural networks, complex systems, man-machine interfaces, self-organization theories, systems therapy
  • pattern recognition
  • chaos, complexity, self-organization, symmetry breaking, stability, reversibility and spontaneity
  • quantitative relations of entropy (information loss) and other concepts (e.g., symmetry, similarity, orderliness, simplicity and complexity)
  • molecular evolution, biological evolution and the evolution of the universe
  • application of entropy and information studies in any natural and social science

que en castellano sería:

  • Aspectos generales de conceptos de entropía e información tal y como se usan en mecánica estadística, termodinámica, etc.
  • La Segunda Ley de la Termodinámica
  • Teoría de la Información
  • Teoría de sistemas y cibernética
  • Inteligencia artificial, redes neuronales, sistemas complejos, interfaces hombre-máquina, teorías de auto-organización y terapia de sistemas.
  • Reconocimiento de patrones.
  • Caos, complejidad, auto-organización, ruptura de simetría, estabilidad, reversibilidad y espontaneidad.
  • Relaciones cuantitativas de la entropía (pérdida de información) y otros conceptos (por ejemplo, simetría, similaridad, ordenación, simplicidad y complejidad).
  • Evolución molecular, evolución biológica y la evolución del universo.
  • Aplicación de la entropía y estudios de información en cualquier ciencia natural y social.

que muestran la nula relación de la publicación con la inmunología, la medicina y, en general, las ciencias de la salud. Las materias de interés de la publicación suenan a la cháchara pseudocientífica que emplean gentes como Rafa. Sólo faltaría incluir un punto que dijera “fisíca cuántica-diferencial y genealogía de los van Nonstrand” para que realmente se pareciera al mismo Misterios de la Astrofísica.

Profundizando un poco más, uno encuentra que Entropy es una entre las decenas de publicaciones “científicas” online que edita el grupo MDPI (Multidisciplinary Digital Publishing Institute) con sede en Basilea (Suiza) que afirma ser una plataforma abierta para la publicación de artículos científicos con revisión por pares.

Cuando menos, la publicación resulta sospechosa ¿no creen?. Pasemos a repasar los autores para ver cuál es su currículum y su autoridad científica e intelectual.

Stephanie Seneff es una investigadora en el Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL) del MIT. Al parecer, hacia finales de los 60 (1968) recibió una diplomatura en Biofísica, una licenciatura en Ingeniería Eléctrica doce años después (1980) y un doctorado en Ingeniería Eléctrica en 1985. Su biografía nos dice que ha dedicado su carrera profesional en el campo del reconocimiento del habla pero que en los últimos años ha vuelto al ámbito de la biología dedicándose al estudio de la relación entre nutrición y salud.

Jingjing Liu es también investigadora en el CSAIL. Doctorada en ciencias de la computación este mismo año (2012) trabaja en el campo de reconocimiento del habla. Entre sus intereses no figura “curiosamente” la inmunología. Comparte la autoría de varios artículos con la doctora Seneff.

Por último, Robert Davidson al parecer es médico internista, doctorado por la Universidad de Saint Louis en 1986. Trabaja, como ya he dicho para PhyNet Inc. que parece ser que se trata de una corporación que regenta una serie de centros de atención primaria en Texas. Al parecer no debe estar muy contento con su trabajo ya que en su currículo indica que está activamente buscando trabajo tanto en USA como en cualquier otro lado. Por cierto, su pseudónimo en Internet es patrons99 y, haciendo una búsqueda, aparece como un activo participante en foros antivacunas.

Como podrán comprobar los lectores se trata de tres eminencias mundiales en el ámbito de la inmunología que han publicado un sesudo artículo en una de las revistas más prestigiosas del ramo. Entremos, por lo tanto a analizar el artículo de marras (podrán encontrar una copia en pdf aquí).

El artículo comienza con el presuntuoso y sensacionalista título de “Los datos empíricos confirman la relación entre los síntomas del autismo y la exposición al aluminio y acetaminofen”. El artículo consta de 27 páginas en las que los autores intentan demostrar la relación a la que hacen alusión en el título aunque los autores comenten un error básico al confundir correlación con causación. El artículo abunda y repasa uno tras otro los tópicos en los que se basa toda la especulación antivacunas intentando darles un barnizado científico que se descascarilla al rascar un poco. A lo largo de todo el artículo Seneff et al intentan, en todo momento, demostrar su tesis de que los adyuvantes basados en aluminio, incluidos en la vacuna triple vírica, son la única causa posible del autismo junto con el paracetamol y, aunque no lo citen expresamente, el mercurio.

¿Y como llegan a esta conclusión? El trabajo que realizan consiste en analizar la frecuencia en la aparición de determinados patrones de palabras en la base de datos del Vaccine Adverse Events Reporting System (VAERS – Sistema de información de eventos adversos a las vacunas). El sistema VAERS es un sistema proporcionado por el CDC (Centers for Disease Control and Prevention – Centros para el Control y Prevención de Enfermedades) del gobierno de los USA. El propósito del sistema VAERS es recoger la información de las reacciones adversas a las vacunas proporcionada no por profesionales médicos sino por los propios usuarios. Es decir, cualquier usuario puede introducir un informe de una reacción adversa a una vacunación.

Pues bien, la base empírica experimental sobre la que sustentan Seneff et al. la existencia de un vínculo indiscutible entre los adyuvantes de las vacunas y el autismo es la exploración de  esta base de datos con un buscador de patrones de palabras. Además, al parecer, respaldan esta evidencia empírica con artículos que hablan de la toxicidad del aluminio y, naturalmente, utilizan todas las hipótesis pseudocientíficas para explicar esta relación causal. Vamos que Seneff et al. lo que hacen es erigir un monumento a la mala praxis científica.

En resumen, la prueba empírica de la relación causal entre vacunas y autismo que utilizan Seneff et al. es una base de datos en la que Vd. querido lector o yo podemos introducir un informe en el que digamos que la triple vírica nos ha transformado en Spiderman y que el efecto que hemos notado es que podemos andar por el techo. Esta es la base que Rafa, como siempre intentando llevar el agua a su molino, aprovecha para escribir sus tonterías.

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4 comentarios

Archivado bajo Charlatán, Mentiras, Pseudociencia

4 Respuestas a “La carga de la brigada antivacunas

  1. Otro enorme post en la línea en la que nos tiene acostumbrados.
    Con este rollo de la maldad de las vacunas, Rafa apoyado eb su supina ignorancia saca un tema recurrete todos los años por estas fechas.

  2. lcm31

    Bravo, Stargazer, magnífico post.

    Los mantras de Rafa son… “lo que nos ocultan”… “lo que esconden”… “nos asesinan”… “venid, a mi, pequeños, venid….” (como la bruja de blancanieves)… y soltad la pasta…

    Muy bien apuntada la contradicción de Rafa que no hace más que poner a caer de un burro a la ciencia oficial, y por otro no hace más que mencionarla para intentar dar consistencia a sus artículos. Sus cegatos seguidores no lo percibirán. Y lo sabe.

    Muy bien documentado. Me ha parecido muy interesante y te lo has currado a fondo. Gracias, gracias y gracias.

  3. Pingback: VIH y SIDA | Stargazer

  4. Josep

    Buen artículo, como tú dices “los autores cometen un error básico [intencionado] al confundir correlación con causación”. Son especialistas en incurrir una y otra vez en la falacia cum hoc ergo propter hoc, que es la forma más fácil de engañar en pseudociencia, aunque también ves esa misma táctica en política, es lamentable…

    http://es.wikipedia.org/wiki/Cum_hoc_ergo_propter_hoc

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