Por qué el diseño inteligente no da la talla: una introducción


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Al parecer, a un nuevo amigo, Leo, no le gustó el post anterior sobre diseño inteligente y su disgusto lo expresó a través de un comentario a dicho post. Leo, cuyo nombre enlaza con este blog en el que se defiende, no sólo el diseño inteligente, sino interpretaciones literales de los textos bíblicos, me acusaba de ignorante.

Cuando exploré el blog enlazado me encontré con que éste proporciona traducciones de artículos publicados por los “científicos” que defienden el diseño inteligente (DI). Entre otros, este post es una traducción de este artículo obra de Casey Luskin que, al igual que nuestro amigo Rafa, es un abogado con ínfulas de científico y plumífero a sueldo del Discovery Institute.

Ya que en el blog gustan de traducir al castellano los panfletos defensores del DI y, como yo recordaba haber leído hace tiempo un artículo que hablaba de eso, he decidido hacer lo mismo: traducirlo y publicarlo para que los lectores castellanoparlantes tengan una introducción a la mentira que supone esta pseudociencia.

Como ya ha pasado otras veces, cualquier responsabilidad error u omisión es achacable al traductor, o sea a mí.

Esta traducción se la dedico con todo el cariño del mundo a Leo que tiene ante si dos retos enormes: cómo defender que existe un diseñador inteligente y, una vez conseguido esto, cómo defender que ese diseñador inteligente es el cruel y vengativo dios, conocido como Yahveh, que aparece en las leyendas pastoriles del pueblo hebreo.

Por qué el diseño inteligente no da la talla: una introducción

Por Michael S. Luciano

Publicado el 30 de junio de 2009

Existen muchas organizaciones cuya misión establecida es promover la enseñanza del Diseño Inteligente en los cusrsos de ciencias de nuestras escuelas públicas. Estas organizaciones tienen nombres como el Discovery Institute (Instituto del Descubrimiento) y la Intelligent Design Network (Red de Diseño Inteligente) que busca la “objetividad en la ciencia de los orígenes”. Es innecesario decir que esas organizaciones no buscan ni el descubrimiento ni la objetividad sino que se trata de organizaciones con el propósito de partida de impulsar una agenda basada en la fé que no tiene ningún mérito científico.

En lugar de definir el Diseño Inteligente (DI) y dejar abierta la discusión a tácticas de argumentación basadas en la falacia del hombre de paja, dejaré que sea el Discovery Institute, quizás el más visible difusor de la causa del DI, el que explique lo que es el DI:

Por diseño inteligente se entiende tanto un programa de investigación científica como una comunidad de científicos, filósofos y otros estudiosos que buscan la evidencia de diseño en la naturaleza. La teoría del diseño inteligente mantiene que ciertas características del universo y de las cosas vivas se explican mejor mediante una causa inteligente que no mediante un proceso no dirigido como la selección natural. A través del estudio y análisis de los componentes de un sistema, un teórico del diseño es capaz de determinar si las distintas estructuras naturales son el producto del azar, la ley natural, el diseño inteligente o una combinación de éstas. Esta investigación se dirige observando los tipos de información producida cunado actúan los agentes inteligentes. Los científicos buscan entonces encontrar objetos que tienen esos mismos tipos de propiedades informacionales que comúnmente sabemos que son producto de la inteligencia. El diseño inteligente ha aplicado estos métodos científicos para detectar diseño en estructuras biológicas irreduciblemente complejas, el contenido de información complejo especificado en el ADN, la arquitectura física del universo que da soporte a la vida y el origen, geológicamente rápido, de la diversidad biológica en el registro fósil durante  la explosión del Cámbrico hace aproximadamente 530 millones de años[1].

Debido a que todas y cada una de las frases del párrafo anterior contienen importantes errores no será ninguna tontería someter a escrutinio cada una de ellas. A ello vamos.

Lo que se nos acaba de decir es que el DI es un programa dirigido por “científicos, filósofos y otros estudiosos que buscan evidencia de diseño en la naturaleza”. Básicamente, se trata de una admisión de que su programa no tiene nada que ver con reunir datos y permitir que la evidencia de éstos nos lleve a dónde tenga que llevarnos sino que su misión es encontrar evidencias que soporten una determinada conclusión que no es otra que un agente inteligente creo todo. De esta forma, el “investigador” de DI se limita sólo al análisis de aquellos descubrimientos a los que puede dar un uso como contrafuerte que soporta la conclusión a la que ya ha llegado. Sobra decir que esto no es ciencia. Presuponer automáticamente la existencia de un diseñador (quizás sobrenatural) supone excluir la auténtica investigación científica de acuerdo al método científico ya que la ciencia trata sólo con fenómenos observables y medibles.

En segundo lugar, me gustaría profundizar en la caracterización de la selección natural como un proceso no dirigido. Si bien es cierto que la selección no está conducida por un diseñador, no es menos cierto que está guiada por la lógica inherente a la forma en la que la población de especies se desarrolla a lo largo del tiempo. En concreto, los organismos con la mayor probabilidad de transmitir sus genes son los mejor adaptados a sus entornos debido a que poseen características particulares que les ayudan en la supervivencia y en la procreación[2]. De esta forma, la selección natural no se trata de un fenómeno que ocurra sin una razón determinada sino que se trata de un proceso completamente lógico y, más importante, observable que ayuda a explicar con un alto grado de detalle la diferenciación en especies y la evolución en general. Esto es especialmente cierto cuando la selección se visualiza en conjunto con las consideraciones ecológicas[3].

A continuación llegamos a esta perla: “A través del estudio y análisis de los componentes de un sistema, un teórico del diseño es capaz de determinar si las distintas estructuras naturales son el producto del azar, la ley natural, el diseño inteligente o una combinación de éstas”. Me atrevo a decir que esto es una completa basura. En primer lugar, la evolución no tiene que ver con el azar. La ciencia no está interesada en teorías que atribuyen fenómenos importantes a la casualidad o el capricho. Cuando los defensores del DI atacan el presunto papel del azar en la evolución dejan en evidencia su ignorancia sobre el asunto. Como acabo de explicar, la selección natural no es un aspecto de azar. Ni es, como se cree popularmente, mutación ni lo que se denomina “mutación aleatoria”. La mutación se refiere, por supuesto, a cambios en el ADN o ARN (material genético) de un organismo resultantes de fallos en la copia durante la división celular y de la exposición a otros agentes: virus, productos químicos, radiación y otros y esto puede o no provocar un efecto que hace que el organismo sea diferente de sus pares en una forma que pueda ser medida[4]. De esta forma, la mutación tiene causas identificables que pueden observarse y valorarse. Incluso si no podemos determinar en algunos casos por qué ha tenido lugar una mutación podemos asumir que existe una causa que todavía no está dentro de nuestras capacidades de determinación. No utilizamos los huecos en nuestro entendimiento como ocasión para invocar a Dios con el propósito de rellenar esos huecos. Eso, además de una muestra de pereza, es acientífico.

Pero lo que es verdaderamente increíble en la afirmación del Discovery Institute es la idea de que los “teóricos” del DI puedan determinar si las estructuras naturales son el producto del diseño inteligente. ¿Cómo pueden estar tan seguros de que el unverso está diseñado inteligentemente si no tienen otro universo con el que compararlo? Más aún, ¿Como sería un universo no inteligentemente diseñado? Me temo que para la visión de túnel de los defensores del DI, los logros de los hombres y mujeres en los campos de la biología, química, física, y otras ciencias han tenido sobre ellos el efecto opuesto al que debieran haber tenido. Em efecto, tal y como ha señalado Christofer Hitchens, los defensores del DI han buscado cómo usar hallazgos de la ciencia que han revelado mayores complejidades en el mundo natual para afirmar que dios es incluso más inteligente de lo que habían pensado. De esta forma, la buena ciencia sirve, sin ser consciente de ello, a la causa de los defoensores del DI (en su particular visión) ya que como admiten, la propia naturaleza del programa de “investigación” del DI requiere que la revisión de los descubrimientos científicos se haga siempre con la vista puesta en sus conclusiones predeterminadas sobre agentes inteligentes.

Más adelante, el Instituto dice: “esa investigación se dirige observando los tipos de información producida cuando los agentes inteligentes actúan. Los científicos buscan los objetos que tienen esos mismos tipos de propiedades informacionales que sabemos que comúnmente provienen de la inteligencia”. ¿Cuáles son esos objetos que sabemos que vienen de la inteligencia? Cuadros, coches, televisiones, etc. En otras palabras, en su mayoría objetos hechos por el hombre junto, ocasionalmente, con los nidos de pájaros y presas de castores. Pero estos objetos tienen claramente diseño y propósito porque o los hemos creado por nosotros mismos o hemos visto su construcción y uso. Ante un ojo verdaderamente objetivo, el mundo no parece tener un propósito y afirmar que lo tiene es, una vez más, formular una conclusión no soportada por la evidencia. El problema aquí es el mismo que el de antes en que no tenemos ningún criterio para determinar cómo es un universo inteligentemente diseñado.

Acercándonos al sprint final se afirma: “el diseño inteligente ha aplicado estos métodos científicos para detectar diseño en estructuras biológicas irreduciblemente complejas, el contenido de información complejo especificado en el ADN, la arquitectura física del universo que da soporte a la vida y el origen, geológicamente rápido, de la diversidad biológica en el registro fósil durante  la explosión del Cámbrico hace aproximadamente 530 millones de años”. En primer lugar, por “estos métodos científicos” se refiere a esos que acabo de demostrar, en la discusión precedente, que tienen un valor nulo. Segundo, hemos llegado a la encantadora “teoría” del DI: la “complejidad irreducible”[5], esa extraña idea de que algunos sistemas son demasiado complejos como para haber surgido por selección natural. Como ha observado Richard Dawkins, los que apoyan la complejidad irreducible comienzan su argumentación proclamando que algo es irreduciblemente complejo[6] y que si se elimina una parte del sistema el aparato no funcionará de forma apropiada. Sin embargo, no alcanzo a ver, cómo, reconociendo que al eliminar la retina de un ojo humano lo dejamos inservible, la teoría de la evolución queda afectada. La evolución se basa en la idea que las composiciones genéticas y biológicas cambian a lo largo del tiempo de acuerdo a la adaptación de los organismos a su entorno (cambiante). Estas adaptaciones implican, con frecuencia, la “progresión” de sistemas relativamente simples a otros más complejas. En lugar de ser un argumento contra la evolución, el ojo podría visualizarse como la intrincada culminación de millones y billones de años de cambio evolucionario en aquellos organismos de los que descienden los seres humanos[7].

Finalmente, los “teóricos” del DI, que no defienden la estúpida visión de que el mundo tiene una antigüedad de unos pocos miles de años, invocan frecuentemente la llamada explosión del Cámbrico en un esfuerzo por reforzar su caso. En efecto, ellos blanden el período Cámbrico como si fuera algún tipo de bala de plata para disparar en el corazón de la teoría de la evolución. Sin embargo, su optimismo está mal situado. Cada vez se descubren más evidencias de que la “explosión” no fue tan repentina como se pensaba inicialmente. Tal y como observaron Fortey, Briggs y Wills:

Dos líneas independientes de evidencia han impulsado una revisión crítica de la “explosión” evolutiva del Cámbrico. La primera ha implicado una vista más detallada del registro fósil y de las relaciones filogénicas de los animales del Cámbrico. La segunda está basada en la divergencia en la secuencia estimada de tiempos de los genes críticos de los grupos principales de animales vivos donde éstos muestran ramificaciones filogenéticas. Ambas líneas de evidencia indican que los eventos importantes que separaron los filos animales de los distintos ancestros comunes tuvieron lugar mucho antes que el inicio del Cámbrico; el registro fósil no puede ser tomado de forma literal como una cronología de la filogénesis[8].

De esta forma, los autores señalan además: “No puede ser apreciado de forma general por los biólogos que la primera aparición en el registro fósil no es necesariamente la misma que el momento del origen”. Mientras que este hecho podría no ser apreciado por algunos biólogos ciertamente no va a ser apreciado en absoluto, en mi opinión, por ningún defensor del DI.

Debe señalarse asimismo que aunque a los defensores del DI les gusta reclamar que el comienzo del período Cámbrico concede credibilidad a la idea de un agente inteligente, la subsiguiente extinción de organismos Cámbricos representa otro problema para el DI. Si el universo fue creado de forma inteligente ¿cómo se explica el hecho de que más del 99% del total de las especies ya no existan? Eso si que es diseño. En lugar de ser un golpe a la teoría de la evolución, la “explosión” del Cámbrico parece confirmar una de sus máximas fundamentales: sólo sobrevive el mejor adaptado. Afortunadamente, ese principio también es aplicable a las teorías científicas y, ojalá, a su debido tiempo, el público americano se dará cuenta de que el Diseño Inteligente es tan insufriblemente débil que no podrá vivir más.

Mi respuesta a una crítica de un defensor del DI

Tal y como esperaba, al menos una persona no estaba muy satisfecha con mi valoración del Diseño Inteligente. Un hombre llamado (o que se da en llamar) Lee Bowman proporcionó todo tipo de razones por las que yerro al creer que el DI es una teoría ilegítima. A partir de una pequeña investigación en internet, parece que el Sr. Bowman es un hombre que se dedica a navegar en internet buscando la forma de abatir los dragones darwinistas en foros y revisiones online. Normalmente, no pensaría en dedicar un artículo entero a responder a un comentario pero el Sr. Bowman proporciona algunos puntos importantes en los que está equivocado.

Antes de empezar, me gustaría tomarme un momento en observar una verdad melancólica sobre los proponentes del DI que no es otra que, con independencia de las evidencias que les proporciones, con independencia de los experimentos que realices o las hipótesis que, de forma científica, valides o refutes, ningún hecho es lo suficientemente inconveniente para el defensor del DI. La pura ambigüedad de las “hipótesis” del DI permite que cualquier tipo de evidencia encaje, de alguna forma, en el paradigma . Es innecesario decir que una hipótesis con esa capacidad de abarcarlo todo no tiene ningún valor científico. Tengámoslo presente ¿vale?

En primer lugar, el Sr. Bowman la toma conmigo porque me niego a reconocer que la existencia de un agente inteligente es una hipótesis legítima a partir de la que comenzar una investigación científica por las razones expuestas anteriormente. La toma, asimismo, conmigo por el uso de la palabra “dios” en lugar de “agente inteligente”. A decir verdad, estaba usando “dios” no para señalar a un dios en particular sino, simplemente, como abreviatura de “diseñador inteligente”. Pero, de acuerdo, en este artículo usaré “agente inteligente” o “diseñador” incluso aunque estaría encantado de apostar a que el Sr. Bowman cree en la existencia del dios judeo-cristiano. Además, en una crítica curiosa de un comentario en el que dije que los proponentes del DI creen que un diseñador lo creó todo, dice “los detalles específicos con los que sigues no están implícitos ni sugeridos, por ejemplo, ‘lo diseñó todo’”.

¿Ni sugerido ni implícito? Si no me equivoco, esto significa que está afirmando que el DI propone que podría ser que sólo alguna parte de nuestro universo ha sido diseñada inteligentemente en oposición a completamente diseñado. Si esto es así, lo único que ha conseguido es hacer más difícil la tarea que si hubiera dicho que el universo entero ha sido inteligentemente diseñado. Mientras que un defensor del DI universal ve diseño en todas partes y, por lo tanto, atribuye la existencia de la naturaleza de las cosas (estrellas, animales, proteínas, etc.) al diseño, el Sr. Bowman tiene que determinar qué objetos, especies y fenómenos son el resultado de un agente inteligente y cuáles no lo son. Y no sólo el Sr. Bowman tendría el mismo problema en identificar el diseño sin tener ninguna definición que permita identificar las cosas diseñadas sino que debería esperar que su clasificación, inevitablemente arbitraria, de cosas en las categorías de “diseñada” y “no diseñada” fuera, en último término, correcta para evitar que su “investigación” subsiguiente parta de premisas erróneas. Perdonadme mientras me permito una pequeña sonrisa al pensar cómo se podría confirmar la veracidad de dicha clasificación. La realidad es que sería imposible porque, literalmente, no tengo ni idea de qué principios fundamentales partir.

Bien, divirtámonos un poco. Asumamos que, en efecto, el diseño puede ser detectado en las cosas. De esto no se concluye que sólo un diseñador sea responsable de todo lo diseñado. En efecto, el propio Sr. Bowman menciona la posibilidad de agentes inteligentes. ¿Significa esto que el admitiría la posibilidad de que cualquier cosa que haya sido diseñada tenga un diseñador individual distinto? Al reconocer la existencia de diseño, invitamos (incluso solicitamos) la posibilidad de que haya tantos diseñadores inteligentes como cosas diseñadas ya que, después de todo, la existencia de múltiples diseños no implica un único diseñador. A muchos defensores del DI les gusta señalar a los cuadros como evidencia de la existencia de pintores o a los edificios como evidencia de la existencia de constructores pero, por supuesto, sabemos que estas cosas son diseñadas porque las hemos diseñado nosotros. Si aplicamos esta misma lógica al mundo natural tenemos que concluir que el sol es la evidencia de un diseñador de soles. un árbol es evidencia de un diseñador de árboles y un humano una evidencia de un diseñador de humanos y así sucesivamente debido a que son cosas separadas y, al igual que pinturas y edificios, tienen diseñadores distintos. Asumir un único diseñador es unificar conceptualmente una abundancia de fenómenos (incluyendo todos los objetos diseñados) sin ninguna justificación real o suficiente para hacerlo. Apuntar que un diseñador o diseñadores son los responsables de esos fenómenos para los que no creemos que exista una explicación basada en causas “naturales”, es proporcionar una explicación que plantea una serie de cuestiones sin respuesta sobre este hipotético diseñador o diseñadores (por ejemplo, ¿quién diseño al diseñador?¿de dónde vienen?) así como disuade de la búsqueda científica en esos aspectos que han sido explicados a través de la invocación de un agente inteligente. Esa explicación no es, por supuesto, una explicación válida.

El Sr. Bowman me pregunta si yo niego “que el mecanismo de la selección natural sea aleatorio”. Pero la premisa de esta cuestión es errónea ya que la selección natural no selecciona. La naturaleza “selecciona” aquellos organismos mejor adaptados a la supervivencia en sus entornos.

A continuación, el Sr. Bowman, que afirma ser un científico, se sale de madre. Sus observaciones merecen ser citadas en detalle por la diversión que proporcionan:

Mientras que no podemos saber con seguridad por qué las inteligencias construirían formas de vida existen claras posibilidades. Una, ver que pueden hacer y observar los resultados, lo que no es muy diferente que ir al cine para tener una experiencia de entretenimiento. Una segunda posibilidad es que las bioformas sean vehículos para que las entidades espirituales (tú, por ejemplo) pudieran participar en una experiencia en la tierra. Mi conclusión, basada en mis propios experimentos, es que la consciencia es externa a las construcciones biológicas.

A fuer de ser honesto no puedo eliminar la posibilidad de una “realidad mayor” o una “consciencia más alta” (pero no un diseñador, si no te importa) que no podemos comenzar a aprehender. Ciertamente, el rompecabezas de la existencia es el misterio más grande de todos. Sin embargo, nunca permitiría que un vago sentimiento subjetivo influyera en mi entendimiento del mundo físico. Las reivindicaciones del Sr. Bowman son pura especulación. ¿Por qué un diseñador inteligente diseña? Para él “existen claras posibilidades” lo que significa que el Sr. Bowman tiene acceso a alguna información vedada al resto de nosotros ya que muchos de nosotros no podemos ver esas posibilidades. Admitiendo que un agente inteligente podría estar motivado por el deseo de una”experiencia de entretenimiento” y “ver qué se produce” es antropoformizar al agente al adscribirle motivos humanos y esto, queridos amigos, libera vapores de creacionismo. Su segunda posibilidad, que los organismos son vehículos terrestres para “entidades espirituales” es una hipótesis difícilmente verificable. ¿Cómo podemos probar esta “clara posibilidad”? En efecto, no podemos.

Pero las noticias no son del todo malas. Como acabas de leer, basado en los “propios experimentos” del Sr. Bowman, la “consciencia es externa a la construcción biológica”. Menudos experimentos ha debido hacer. Durante siglos, los científicos y filósofos se han peleado, sin éxito, con el problema mente-cuerpo, pero en este momento, el Sr. Bowman nos asegura que él ha resuelto este lío de una vez para siempre a través de sus propios experimentos cuyos resultados renuncia a proporcionar. Por mi parte, no he visto evidencia que sugiera que la consciencia pueda existir separada del organismo al que pertenece.

El Sr. Bowman afirma, a continuación, que la evolución “no es estadísticamente plausible”. No sabemos de acuerdo a qué modelo ni cifras debido a que, de nuevo, no proporciona ningún dato. Incluso si le concediéramos este punto, él tendría que demostrar que el DI es más plausible estadísticamente que la evolución lo que él no hace ni puede hacer. Continua sin decir que eso es un artículo de estudio que tendré que esperar para leer (en vano por el resto de mi vida).

A continuación, el Sr. Bowman discute mi argumento de que “el ojo [humano] puede ser visto como la intrincada culminación de millones y billones de años de cambio evolutivo en esos organismos de los que los humanos son descendientes” al denominar a éste como “estimación y conjetura” ¿Por qué? De acuerdo a lo que dice, mis afirmaciones sobre el ojo, al igual que la extensa investigación de Nilsson, “pasan por alto las complejidades inherentes del ojo, que son muchas”. A decir verdad, al igual que el ojo humano es impresionante en muchos aspectos está lejos de ser perfecto. Por ejemplo, los seres humanos (y los vertebrados en general) tienen puntos ciegos debidos a la composición ineficiente del ojo. Debido a la configuración invertida y hacia atrás de nuestros ojos, la luz debe, en primer lugar, atravesar la cornea, a continuación el cristalino y luego pasar a través de todo tipo de vasos sanguíneos y células antes de que los protones alcancen los conos y bastones de la retina. Sólo entonces los datos (luz) son procesados por el cerebro en la forma de impulsos neuronales[9]. Para que el Sr. Bowman diga que Nilsson (un renombrado, respetado y, quizás, la más importante autoridad, revisada por pares, en el ojo humano) pasa por alto las “complejidades inherentes” (signifique esto lo que signifique) es hacer una afirmación muy audaz que requería estar respaldada por estudios serios cosa que Nilsson hace con toda seguridad. Tengo la sensación que el Sr. Bowman no puede decir lo mismo.

Por último, el Sr. Bowman declara: “la ingeniería y el diseño son evidencia. ¿Evidencia de qué? ¿Ingeniería y diseño? En efecto, esa sería la tautología más descarada del mundo. La ingeniería (nombre) y el diseño (nombre) son sólo evidencia de ingeniar (verbo) y diseñar (verbo) cuando sabemos que la evidencia que tenemos delante ha sido, de hecho, diseñada o ingeniada. Dejadme decir de nuevo que eso no lo sabemos por las razones que he escrito en este artículo. Afirmar que el universo (o incluso determinados objetos o animales) ha sido inteligentemente diseñado supone, no sólo afirmar que se conoce la apariencia e implicaciones de un diseño inteligente sino reclamar un conocimiento de la apariencia de un no-diseño o de un diseño no-inteligente y, también, de ser capaces de identificar la diferencia entre ellos usando lo que, sin duda, es un criterio arbitrario. Por lo tanto, el DI no es una teoría científica arbitraria sino exactamente lo opuesto: una hipótesis puramente especulativa  cuya ambigüedad no sirve para avanzar en el entendimiento sino para reprimir éste al sugerir, como explicación de los fenómenos naturales, algo que es incognoscible y no comprobable.


[1] http://www.intelligentdesign.org/whatisid.php.

[2] Ernst Mayr. “The Objects of Selection”. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. Vol. 94, No. 6. March 18, 1997. Available at http://www.pnas.org/content/94/6/2091.full.

[3] Christopher J. Schneider. “Natural Selection and Speciation”. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. Vol 97, No. 23. November 7, 2000. Available at http://www.pnas.org/content/97/23/12398.full.

[4] “What Causes DNA Mutations?” at http://learn.genetics.utah.edu/archive/sloozeworm/mutationbg.html.

[5] Michael Behe. Darwin’s Black Box. Free Press. New York, NY. 1996.

[6] Richard Dawkins. The God Delusion. Houghton Mifflin. New York, NY, 2006.

[7] Michael Land and Dan-Eric Nilsson. Animal Eyes, Oxford University Press. USA, 2004.

[8] Richard A. Fortey, E.G. Briggs, and Matthew A. Wills. “The Cambrian evolutionary ‘explosion’ recalibrated”. BioEssays, Vol. 19, No. 5. May 1997

[9] Para una excelente panorámica general de la evolución del ojo véase W.J. Gehring. “New Perspectives on Eye Development and the Evolution of Eyes and Photoreceptors”. Journal of Heredity, Vol. 96, No. 3. 2005. Available at http://jhered.oxfordjournals.org/cgi/content/full/96/3/171.

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8 comentarios

Archivado bajo Explicaciones, Pseudociencia

8 Respuestas a “Por qué el diseño inteligente no da la talla: una introducción

  1. Me parece que Leo no dará su brazo a torcer ni aunque las pruebas le muerdan su inteligentemente creado culo.

    • Tienes toda la razón del mundo NZ como la tiene Carl Sagan cuando afirmaba:

      “No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencias, están basadas en una enraizada necesidad de creer”.

      Al final, cada vez me reafirmo más en que el DI sabe a que conclusión quiere llegar y busca las premisas que le conduzcan a esa conclusión.

  2. lcm31

    Viendo el blog de Leo interpreto que cuando habla de DI se refiere a que Dios creo a Eva de la costilla de Adán en un momento de epifania y genialidad…

  3. raul

    Hola amigos:

    Un sólo apunte que creo que no haber leído: Otra importante causa de “mutación” o, mejor dicho, variabilidad genética natural es el proceso de sobrecruzamiento (recombinación, algoritmo genético o “crossing over”) durante el proceso de formación cromosómica en la generación siguiente.

    Perdonadme si este detalle sí aparece en el artículo.

    Un detalle polémico. Como biologo tengo que decir que hay un techo al que la ciencia aún no llega (porque aún somos un poco primitivos). Ha medida que el método científico vaya avanzando y perfeccionándose iremos descubriendo cosas más y más curiosas. Aún quedan muchos libros que reescribir.

    Abrazos

    • Muchas gracias Raúl por tu aportación. Es cierto que todavía quedan muchas cosas por descubrir y muchos libros por reescribir y, la mejor forma de acercarse al descubrimiento de esas cosas es la ciencia mal que le pese a algunos.

      Saludos

  4. José

    En realidad se me hace bastante visible que tu solo le estas tirando mierda a los que ven con mayor lógica (: no eres nadie para decir que tienen o no tienen razón hasta una vida y deja de publicar estupideces como esta casi con tus palabras contradictorias puedo decir que ni estudios has de tener

  5. Una frase interesante, precisamente, de un teólogo:” La ciencia es atea y sería un milagro que pudiera probar la existencia o inexistencia de Dios”

    Finalmente, creo que los físicos que han llegado a entender en profundidad la armonía y belleza que encierran las leyes naturales no pueden dejar de pensar en una cierta transcendencia, crean o no crean en Dios. Sienten que la grandeza de los misterios que tratan de sondear traspasan lo puramente físico.

    Los esfuerzos del ser humano, de la ciencia por alcanzar la última razón, el último principio que explique nuestra existencia y la del resto del Universo, me recuerda a Aquiles intentando alcanzar a la tortuga: por mucho que se esfuerce, nunca la alcanzará. Tal vez debamos aceptar que hay preguntas que desbordan por completo la capacidad de respuesta de este conglomerado de neuronas, que es nuestro cerebro.

    Cuando observamos la belleza y simplicidad de las leyes naturales nos descubrimos hablando de Dios, de algún Dios en el que sin embargo decimos no creer. Es contradictorio. Antony Flew.

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