La aguja y el daño causado


Nunca intentes razonar con estúpidos, te arrastrarán a su nivel y entonces te ganarán por experiencia.

— Mark Twain

Como muchos de mis lectores habrán adivinado por el título del post (que está gorroneado de una canción de Neil Young), este post versa sobre acupuntura. Últimamente, entre el cierre de curso y una cantidad ingente trabajo acumulado, no he tenido tiempo de escribir con asiduidad. Los escasos momentos de asueto que he tenido los he dedicado a la lectura y la música. Sin embargo, de unos días a esta parte, uno de nuestros cranks con más pedigrí, que no es otro que Fernando Narayana (conocido en este blog por Nano), ha estado visitando este blog y dejando algunos de sus comentarios en el post donde le habíamos retratado.

Nano, cuya ignorancia sólo se ve sobrepasada por su mala fe y soberbia, tuvo a bien llamarme la atención sobre un gran científico al que yo, he de confesar, desconocía. Esta eminencia, que responde al nombre de Patrick Veret, es, al parecer, un licenciado en Medicina y doctor en la misma especialidad por la Universidad de Paris pero sus derroteros profesionales han devenido por otros cauces: se gana la vida (y muy bien) ejerciendo de charlatán en el ámbito de la acupuntura.

Como muchos de mis lectores saben, la acupuntura es una “técnica terapéutica” cuyo origen se encuentra en la medicina tradicional china. Esa que no curaba nada y a la que los pacientes se le morían por millares. Esa, en definitiva, a la que los propios chinos habían condenado al ostracismo (eso de engañar a la gente como un chino no deja de ser un dicho). La acupuntura era una parte del pasado olvidada y enterrada hasta que fue rescatada por la revolución cultural de Mao como vehículo de propaganda de la cultura china y, a fuer de ser sinceros, es de destacar la eficacia del modelo propagandístico del dictador Zedong.

El principio “científico” en el que se basa la acupuntura es que en el cuerpo existen unos “meridianos energéticos” (cuya existencia nadie ha podido comprobar) a través de los que fluye corrientes energéticas (de una energía también desconocida)  en las que, se producen desequilibrios que son los causantes de la enfermedad, el dolor, etc. La acupuntura permite restaurar el equilibrio de esas corrientes energéticas al colocar agujas, siguiendo un determinado ritual en la piel en determinadas localizaciones sobre esos meridianos del cuerpo.

El mecanismo sobre el que las agujas actúan para restaurar el equilibrio de los desconocidos flujos energéticos que fluyen sobre los ignotos meridianos es, asimismo, desconocido. Vamos, charlatanería pura: un desequilibrio en una supuesta energía que fluye sobre un inexistente sistema del cuerpo humano y que se revierte a equilibrio mediante la aplicación siguiendo un ritual (un determinado orden) de unas agujas que actúan a través de un desconocido mecanismo.

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(El mamut dice: “es extraño, de repente, mi cuello se siente mejor”)

Naturalmente, el factor diferenciador en el mercado de la charlatanería requiere que se creen novedosos nombres y tratamientos para poder ganarse las habichuelas y, en esto, nuestra eminencia Patrick Veret es un genio. Se inventa la Nutripuntura que, es una cosa que funciona como la acupuntura (esto es, de forma ignorada) pero empleando nutrientes en dosis homeopáticas  en lugar de agujas que restauran el equilibrio que antes se había desequilibrado (esto afirma el “afamado” Instituto de Salud Hipócrates que tiene pinta de ser un “resort” diseñado para absorberle la pasta a los crédulos. Patric Veret, empleando su título de médico como tarjeta de visita, ha hecho lo que hacen otros, cerrar el círculo combinando dos pseudociencias: homeopatía y acupuntura de esta forma proporciona un barniz novedoso a dos charlatanerías antiguas. Decir que Patrick Veret es, además, el promotor de una cosa que se llama Energo-Chromo-Kinese (ECK) que está catalogado como secta en Francia y que emplea un entramado societario para, de nuevo, sacarle la pasta a los crédulos.

Volviendo a la acupuntura, hace apenas año y medio, el Ministerio de Sanidad publicaba un informe sobre las llamadas terapias naturales (aquí hay un resumen en pdf y aquí el documento completo en pdf) en el que se concluye que la eficacia de la mayoría es cuestionable y dejaba como excepción a la acupuntura para determinados tratamientos del dolor.

Pues bien, en el número de junio de la revista científica Anesthesia & Analgesia (órgano oficial de comunicación de la asociación internacional de anestesia), los doctores David Colquhoun y Steven P. Novella publican un demoledor artículo (aquí versión pdf en inglés) contra la acupuntura. Los resultados obtenidos del estudio de Colquhoun y Novella están, de alguna forma recogidos en el este post del blog de Pepe Cervera. Pues bien, las conclusiones que los autores extraen del estudio incluyen lo siguiente:

Curiously, given that its alleged principles are as bizarre as those on any other sort of prescientific medicine, acupuncture seemed to gain somewhat more plausibility than other forms of alternative medicine. As a result, more research has been done on acupuncture than on just about any other fringe practice.

The outcome of this research, we propose, is that the benefits of acupuncture are likely nonexistent, or at best are too small and too transient to be of any clinical significance. It seems that acupuncture is little or no more than a theatrical placebo.

Que en castellano sería algo así como (la traducción es mía):

Curiosamente, dado que los presuntos principios en los que se basa (la acupuntura) son tan extraños como los de cualquier otro tipo de medicina precientífica, la acupuntura pareció, de alguna forma, ganar más plausibilidad que otras formas de medicina alternativa. Como consecuencia, se ha realizado más investigación sobre la acupuntura que sobre casi cualquier otra práctica.

El resultado que proponemos de esta investigación es que los beneficios de la acupuntura son, al parecer, inexistentes o, en el mejor de los casos demasiado pequeños y transitorios como para considerarlos con significado clínico. Parece que la acupuntura no es más que un placebo teatral.

En resumen que lo que concluyen los autores del estudio (que se trata de un metaanálisis) es que la acupuntura no sirve para nada. Estos resultados, para cualquier práctica médica científica, supondrían el primer clavo en la tapa de su ataúd pero ya verán mis lectores como, en el caso de la acupuntura, al igual que en el caso de otras pseudociencias aparecerá una legión de practicantes (algunos con título) reclamando sus bondades (naturalmente, les va la nómina en ello). Asimismo, otra legión, en este caso la de los de el “pues a mí me funciona” aparecerá por todos lados defendiéndola (en algunos casos no de manera desinteresada). Tiempo al tiempo.

5 comentarios

Archivado bajo Pseudociencia

5 Respuestas a “La aguja y el daño causado

  1. Albert

    Ja, ja,… me he pasado un momento por el blog de ese chaval, “reto a la ciencia” pero no he podido pasar del título de su post de portada: “El electrón no existe”. Me ha entrado la risa convulsa,… No se como hemos podido estar viendo la TV en un tubo de rayos catódicos los últimos 60 años,…
    Dotorqantico no pierdas más el tiempo con ese pobre chico, es un Dunning-Kruger profundo e irrecuperable.

  2. Muchas gracias Albert por el comentario.

    Puede que sí que Nano sea irrecuperable pero es un ejemplo paradigmático de lo que es un crank. Alguien que pretende que los demás lean sus absurdas teorías porque está convencido que es un genio condenado al ostracismo.

    Sus escritos son curiosos y, además debe ser un poco torpe con blogspot y, claro, como no le cabe en la cabeza que él es el que se equivoca le echa la culpa a una imaginaria conspiración de Google, Facebook y Bill Gates en lugar de asumir su inutilidad en el manejo de la tecnología.

    Pero estas cosas son menores, veniales digamos. El muchacho se pone un apellido que es, ni más ni menos, que el ser supremo védico. Ahí es nada, se considera el ser supremo, es un convencido creyente en la astrología y ha afirmado, sin el más mínimo rubor que es capaz de curar el cáncer.

    Personalmente pienso que es un idiota, probablemente el idiota más grande con el que me haya cruzado y sus afirmaciones sobre la curación del cáncer me parecen una de las bajezas y sinvergonzonerías más grandes que he leído.

    Rafa es un “listo” que lo que busca es sacarle los cuartos al que se cruza en su camino pero lo peor de Nano es que creo que ni siquiera lo hace por la pasta lo hace porque verdaderamente se cree el ser supremo, el puto amo.

    Ya verás como leerá esto y se dejará caer por aquí con cualquier otra idiotez.

  3. Muy buen post y enorme la cita de Mark Twain.
    ¿Por qué a los magufillos les resulta tan díficil encajar el tema de los ensallos controlados, artículos revisados po pares y en general las pruebas?
    Será porqué todo su mundillo se cimenta única y exclusivamente en la fe de sus proveedores de fondos.

  4. Pepe

    ” (esto afirma el “afamado” Instituto de Salud Hipócrates que tiene pinta de ser un “resort” ”

    Una duda, ¿esa a no será una i? Instituto de Salud Hipócritas es más realista.

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