Corteza de cinchona


tonicas_para_gin_tonicHace ya un tiempo escribí un post sobre la aspirina para ilustrar como la química, la farmacología, y la medicina son capaces, partiendo de un conocimiento tradicional en relación con la salud (algo que cura) y aplicando el método científico, de mejorar la efectividad de ese medicamento, aumentando su seguridad y reduciendo los efectos secundarios. La síntesis del ácido acetilsalicílico es solo uno de los ejemplos que se pueden poner de cómo la ciencia ha contribuido a aumentar el bienestar de nuestro mundo.

Un ejemplo similar al de la aspirina es el de la quinina que, como muchos saben, se obtiene de la corteza de cinchona también conocida como corteza de quina. Lo que no todos saben es que a la corteza de cinchona le debemos agradecer, además de su eficacia contra la malaria, otras dos cosas que no siempre han sido apreciadas por los desagradecidos seres humanos: la homeopatía y el gin tonic.

La historia es caprichosa y, en los últimos años del siglo XVIII ocurrieron dos hechos en Alemania que tienen que ver mucho con este relato. Por una parte, Jacob Schweppe descubre un procedimiento para introducir burbujas de dióxido de carbono en el agua. Por otra parte, un médico sajón, Samuel Hahnemann, preocupado por la deriva de la medicina de su época decide experimentar personalmente y toma una dosis de corteza de cinchona que, al parecer, le causa una reacción alérgica.  Como resultado del primer descubrimiento surgió la industria de las bebidas carbonatadas y, por lo tanto, la humanidad le debe estar agradecida a Schweppe (ya saben de dónde viene la famosa marca de tónica) por permitirnos la existencia del gin tonic.  Como consecuencia de la segunda experiencia, aparece la homeopatía a la que la humanidad le tiene que agradecer… bueno, sigamos con la historia.

La medicina que se practicaba en la época de Hahnemann, era algo parecido a un arma de destrucción masiva. En aquel entonces se desconocía prácticamente todo, desde la teoría microbiana de la enfermedad a la asepsia y anestesia en los procedimientos quirúrgicos, y el abanico de medicamentos eficaces disponibles era muy limitado por no decir casi nulo. La medicina mataba más que curaba. El invento de Hahneman redujo la tasa de mortalidad derivada de intervenciones médicas dejándola en la tasa de mortalidad natural de la enfermedad tratada.

La homeopatía no curaba, pero no mataba más de lo que lo hacía la propia enfermedad. Esto, por sí mismo, suponía un avance significativo y las prácticas homeopáticas ganaron tracción y la homeopatía gozó de un auge notable hasta que los conocimientos médicos y la medicina científica avanzaron lo suficiente como para que el culto al invento del sajón Hahneman se fuera diluyendo (o en términos homeopáticos, potenciando) desde principios del siglo XX.

A lo largo de estos 200 años, la medicina científica ha ido avanzando. La teoría germinal de las enfermedades infecciosas se estableció definitivamente a mediados del siglo XIX y permitió el desarrollo de procedimientos de asepsia eficaces así como el desarrollo de medicamentos eficaces. El avance de la medicina científica permitió que en prácticamente 150 años la esperanza de vida, en los países desarrollados se duplicase (pasase de 40 a 80 años). El cuerpo de conocimiento de la medicina científica se ha extendido enormemente resultando en una alta especialización y una alta eficacia en el tratamiento preventivo y curativo de muchas enfermedades.

Por contra, ¿qué ha hecho la homeopatía en estos 200 años? esencialmente nada. Sigue anclada donde la dejó Hanhnemann, atada a sus dogmas de fe y rituales dieciochescos. Es decir, hacer lo mismo que otras pre-ciencias como la alquimia, la astrología o la frenología. Pero, al igual que todas estas pre-ciencias, se resiste a desaparecer y pretende homologarse a la medicina científica.

Como he insistido hasta la saciedad en este blog, la ciencia, en cualquier especialidad, propone modelos (teorías) que proporcionan una explicación a un fenómeno y permiten la continua prueba y mejora de esos modelos. La ciencia médica no es ajena a este “modus operandi” y propone sus propios modelos de enfermedad basados en el conocimiento de la fisiología humana, la anatomía, la biología, y la bioquímica (entre otras disciplinas científicas). Estos conocimientos y los modelos propuestos se someten a la publicación, escrutinio y validación experimental que constituyen el centro del método científico. La tasa de evolución de la medicina científica no refleja otra cosa que la bondad de este método de adquisición del conocimiento. Por otra parte, esos modelos científicos tienen una utilidad y, en el caso de la medicina, esta utilidad no es banal: nos proporciona salud.

Frente a los modelos de la medicina científica ¿qué propone la homeopatía? en esencia, nada parecido a un modelo. Un conjunto de leyes o principios básicos incuestionables, deducidos por Samuel Hahnemann a partir de experiencias personales o momentos mágicos de intuición. El centro del culto homeopático es el principio de los iguales que, en esencia, afirma que aquella sustancia que provoca síntomas similares a los de una enfermedad en una persona sana puede usarse para tratar esa enfermedad en personas enfermas. Esta “ley” que, naturalmente, carece de toda demostración científica, es considerada como axioma (es decir un conocimiento que se considera evidente y no requiere demostración) por los homeópatas.

La ley de los iguales fue “deducida”por Hahnemann tras su experiencia con la corteza de cinchona, tratamiento eficaz para la malaria. Al tomar corteza de cinchona, Hahnemann experimentó unos síntomas que homologó a los producidos por la malaria (al parecer se especula que lo que realmente experimentó el bueno de Samuel fue una reacción alérgica a la cinchona). Sobre la base de esta “amplia” experiencia experimental, Hahneman deduce la ley fundamental de la homeopatía. Algo que, a día de hoy, siguen reverenciando los defensores de la misma.

Solo para que mis lectores tengan un punto de comparación, ¿qué ha hecho la ciencia con la corteza de cinchona y la malaria? Pues no pocas cosas, identificar qué produce la malaria (Plasmodium), aislar el principio activo que contiene la corteza de cinchona (quinina), determinar su estructura química, desarrollar análogos con mayor poder terapéutico (cloroquina) y proponer un mecanismo de acción bioquímico de ese compuesto activo. Como pueden apreciar los lectores, casi nada.

Frente al proceso científico, la homeopatía sigue anclada en esos axiomas que no solo se han demostrado falsos, sino inútiles, es decir, que no aportan nada. Estos principios fundamentales de la homeopatía no se han basado en la investigación científica y se han mantenido inamovibles durante los 200 años de la historia de esta práctica. Sin embargo, estos principios son considerados como dogmas de fe revelados por los defensores de la homeopatía.

Afortunadamente, el mundo ha cambiado, frente a la medicina científica que cura ya no vale el no hacer nada y ahora es necesario que la homeopatía demuestre su eficacia y, para esto, la homeopatía necesita homologarse de acuerdo al modelo de la medicina científica que es, no lo olvidemos, el que ha demostrado utilidad. El problema de fondo que tiene la homeopatía es que no tiene una teoría científica válida que la respalde. Solo consta de unos axiomas tomados como válidos por sus practicantes pero, como tales axiomas, no es posible someterlos al escrutinio de la razón. Cuando los homeópatas someten sus tratamientos revelados a los procedimientos de investigación de la medicina ¿qué resultado obtienen? pues sencillamente el esperado, nada, la homeopatía, en el mejor de los casos, es un placebo marginalmente mejor que el placebo. La homeopatía, al igual que hace 200 años, sigue sin curar.

¿Necesitaban los homeópatas estos ensayos? Realmente no, ellos estaban y están convencidos del conocimiento que les ha sido revelado, no necesitan pruebas, les basta con la fe, no cuestionan para nada los principios de esa fe. Si los ensayos controlados no muestran que la homeopatía es efectiva es que los ensayos están mal. Los homeópatas no se cuestionan nunca sus creencias. Pero, la realidad del asunto, es que en 200 años el paisaje ha cambiado a su alrededor. Antes la hoemopatía no mataba, lo que mataba era la enfermedad y, sin embargo, la medicina mataba. Ahora la medicina cura y la homeopatía sigue sin matar. El problema para los homeópatas es que ahora, el tratamiento homeopático puede hacer (como de hecho ha pasado) que los pacientes abandonen tratamientos eficaces y, en estas circunstancias, aunque no sea peligrosa por acción, sí lo es por omisión.

El objetivo de los homeópatas no es identificar la enfermedad que afecta al paciente y sobre la base del estudio de la enfermedad, desarrollar tratamientos eficaces. Ellos, como defensores de una teoría vitalista, creen que cada paciente está afectado por una enfermedad singular, única propia del paciente que, además, depende de factores como la personalidad del paciente y creen que un único remedio tratará todos los males que aquejan a ese paciente curando la causa que ha alejado al paciente del estado de equilibrio de su salud. Los homeópatas admiten que los mismos síntomas requieren distintos tratamientos en distintos pacientes. Esencialmente, lo que se traduce de esta afirmación es que la homeopatía carece de un modelo bioquímico serio que soporte su concepto de enfermedad.

Realmente, todo esto no pasaría de ser anecdótico si la homeopatía funcionase. O quizás no. Si realmente funcionase habría muchos científicos dedicados a intentar encontrar el mecanismo de funcionamiento de la homeopatía y, de existir, estoy seguro que los bioquímicos, farmacéuticos, biólogos y médicos serían capaces de encontrarlo como ha ocurrido con la aspirina, la quinina o la penicilina por citar unos ejemplos. Sin embargo, al carecer de un modelo científico que la respalde, la homeopatía, como no podía ser de otra forma, no ha podido demostrar su eficacia empleando los métodos de la ciencia.

Lo que se traduce de los intentos de la homeopatía en homologarse con la medicina científica utilizando el método científico es, en primer lugar, ineficacia. Y, en aquellos estudios que aparentan mostrar eficacia, cuando se observan en detalle lo que muestran es, en general, una pobre técnica científica, pensamiento mágico y falta de autocrítica en la interpretación de resultados negativos. Por otra parte, la ausencia de un modelo científico coherente hace que sus principios (axiomas) no sean falsificables lo que, en definitiva hace de la homeopatía lo que realmente es: una pseudociencia.

A estas alturas de la película, en mí opinión, en relación con la falta de evidencia de la eficacia de la homeopatía aplica aquello de “la ausencia de evidencia es evidencia de ausencia”. Volviendo al título del post, la corteza de cinchona ha aportado grandes cosas a la humanidad, pero de las que no son científicas me quedo con el gin tonic antes que con la homeopatía.

16 comentarios

Archivado bajo Explicaciones, Pseudociencia

16 Respuestas a “Corteza de cinchona

  1. Xoco

    El problema para los homeópatas es que ahora, el tratamiento homeopático puede hacer (como de hecho ha pasado) que los pacientes abandonen tratamientos eficaces y, en estas circunstancias, aunque no sea peligrosa por acción, sí lo es por omisión.

    Omisión de tomarse el tratamiento eficaz claro, de ahí mi insistencia en que estas pseudociencias sean consideradas como “complementarias” (por su inocuidad) y no como “alternativas” que es como les gusta presentarlas a sus fanáticos, lo que provoca que los incautos abandonen tratamientos eficaces.

    Aunque para mí la mejor frase es:

    …se fuera diluyendo (o en términos homeopáticos, potenciando)

    Jajaja! buen post…

    • Muchas gracias Xoco. Supongo que ahora aterrizará el talibán porque hemos atacado su credo.

      • zetetic1500

        Entonces ahora soy Talibán, bueno ya que te gustan los retos espero que puedas mostrar a tu amable público lector eso. Mmm, por cierto no es nada beneficioso que andes enlazando páginas de Wikipedia sobretodo cuando tienen el icono de la balanza y están bastante mal escritos. Y luego el que rebuzna no es quién dices.

    • Xoco, reflexionando un poco sobre tu comentario quiero decirte que discrepo. Creo que considerar estas pseudociencias como “complementarias” es crear una regla de firewall que permite que se cuele un troyano.

      El argumento de que no son dañinas no vale. Una vez que estas prácticas ineficaces se cuelan en, por ejemplo, el sistema público de salud es muy difícil extirparlas. Buena prueba de ello es el ejemplo del Reino Unido donde no consiguen deshacerse de la homeopatía y, a futuro, el ejemplo suizo.

      Aún, una regulación como la Belga que obliga a que el prescriptor homeopático sea médico es demasiado benigna. Mí opinión personal es que lo único que consigue una legislación como la belga es que se fomente una industria homeopática que haga lobby entre los médicos para incrementar sus ingresos sobre productos ineficaces. Sinceramente, si algo es ineficaz no debería ser soportado con fondos públicos.

      • zetetic1500

        Tiene razón el Dr. Qantico, considerar a la homeopatía como complementaria es una regla “firewall”, pues no son complementarias. Eso de CAM es mas que nada una clasificación dictada de los Institutos de Salud de los EE.UU con el fin de reglamentar y regular dichas prácticas. Todas las impliaciones políticas y ideológicas pervierten cada una de estas homogeneizando lo que no es desde una visión hegemónica..

        Un matiz, en Reino Unido no se busca de hacerse de la homeopatía, al menos no por la población usuaria, sino a partir de los ataques del Cfi y del SAS en el parlamente británico, y adivinen quién esta de lado de Tracey Brown, Evan Harris y Ben Goldacre, ni mas ni menos que el supuesto “primer profesor de medicinas complementarias” el Dr. E. Ernst.
        En cuanto al argumento de que no son dañinas, por favor ponerse de acuerdo. Según los seudoescépticos antes del estudio de Ernst sobre efectos adversos de la homeopatía, la homeopatía no podría hacer nada, solo daños ligados a la falta de atención, el mismo planteamiento del CSICOP:

        http://whatstheharm.net/homeopathy.html

        Lobbys hay en todos lados, incluso de Químicos, Físicos, y demás como una industria asociados a ellos. De forma bastante natural, la industria busca ganancias, por que están dentro de un sistema capitalista, en cuanto a si son ineficaces sus productos o no, habría que empezar una serie de campañas contra todos aquellos productos desde software, productos químicos (limpieza, industrial, cocina..), maquinaria eléctrica, etc. poniendo a prueba cada uno de ellos a estudios doble ciego, luego a meta estudios que nos digan si sirven o no, o son mas que solo parafernalia que no consigue superar las pruebas de significancia en cuanto a rendimiento, costo, y otros paramétros interesantes.

        Que tal un estudio comparativo de experimentos físicos y químicos, contra los estudios de homeopatía del mismo tipo, sería interesante ver cuáles tienes mejor calidad, cuantos han sido replicados en ambas disciplinas, y que tendencia siguen como la correlación de Linde, quizá. O estudios sobre los productos químicos en cuanto a calidad, no solo de la industria farmacéutica, a ver si es cierto que son tan científicos y de calidad.

      • Xoco

        Correcto, digamos que es un mal menor o la opción menos mala para un enfermo que quiere probar pseudociencias o protociencias, consultar a un astrólogo, acupuntura, radiofrecuencia cuántica diferencial, etc. pero NUNCA abandonando la medicina que cura de verdad, por química, radiación, etc. Simplemente cuando me encuentro a alguien que quiere dejar algún tratamiento para ir a un curandero, le digo que vaya si quiere pero que lo vea como algo complementario, nunca como una alternativa. No lo había enfocado desde el sistema público, sino desde un punto de vista individual.

        Saludos.

    • Hola Xoco, pues no estoy de acuerdo con eso de que se ponga como “complementaria”. Ya se han visto muchos casos en los que (por poner un ejemplo): la prescripción homeopática ha mejorado su condición, pero al final la quimioterapia le ha matado.

      • Se me cortó el comentario anterior, continúo: la frase en cursiva es lo que muchas veces se les escucha decir a los pacientes y sus familiares. Siempre llegan a afirmar que la mejora (aunque sea sólo anímica) se debe a lo “otro” (sea este homeopatía, naturopatía, talismanes o lo que sea) y al final, cuando hay desenlaces fatales se escucha lo mismo: Es que la quimio es veneno, le han matado…

        Los tipos que recomiendan estas “terapias”, suelen ser los mismos que aconsejan que abandonen los tratamientos médicos. Y estos individuos no tienen perdón de nadie, es equiparable (yo lo viví, por eso les comento) al fanático religioso que te anima a que abandones la ciencia de los hombres y te entregues en las manos de dios, él con su poder te curará… Cosas de fe en ambos casos.

        Lo olvidaba, gran post. Curiosamente en casa donde vivía cuando niño estaba ubicada en el Pasaje Sinchona (sí, allá está con S) y no fue hasta unos años más tarde que me enteré el origen del nombre.

        Saludos.

      • Muchas gracias Martín.

        En el caso de la cinchona tiene muchos nombres. Creo que lo más correcto debería ser Chinchona porque el nombre se lo puso el naturalista Linneo en honor a la mujer del conde de Chinchón. Lo que pasa es que Linneo se olvidó la primera ‘h’ suponiendo que el sonido ‘chi’ se escribía como en italiano ‘ci’.

      • Xoco

        A mí sinceramente lo que se diga a posteriori me da igual mientras no dejen la medicación “convencional”, el objetivo final es curar al paciente y me da igual que crean que se han curado mirando al sol 10 minutos cada día, mientras se curen. Unos serán más sugestionables con algunos ritos litúrgicos, otros con pseudo-ciencia tecnológica (aparatos de radiofrecuencia y demás chorradas), y otros de otra forma, pero si el efecto placebo ayuda a la medicina convencional -aunque sea un poco- al autoconvencimiento de curación por parte del paciente y a un estado de ánimo optimista frente a una enfermedad pues bienvenido sea.

  2. Muy buen post, pero como ya dije creer en la homeopatía es un ejercicio de fe y a un creyente no se le cambia la fe así como así.

    • zetetic1500

      Entonces aquello del escepticismo científico, y afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extr. debería de tomarse como un acto de fe, por se indemostrable y por que no es posible, desde terminos neopositivos y popperianos, falsearla. Por lo tanto creer en el CISCOP, Círculo Escéptico, ARP, blogs seudoescépticos etc, es un acto de fe y aplica la misma conclusión de NewZealander pero modificada:

      “creer en el escepticismo científico es un ejercicio de fe y a un creyente no se le cambia la fe así como así”

      Claro, como si ustedes no fueran creyentes, la mayoría de los seudoescépticos piensa y está seguro que no tiene creencias. Y no me refiero a las creencias de un Dios imaginario o un mesias, sino de creencia a secas.

  3. zetetic1500

    Y tomas como fuente un artículo especulativo de Thomas.

    “La homeopatía no curaba, pero no mataba más de lo que lo hacía la propia enfermedad.”

    Citas. No, la realidad es que hay varios documentos históricos dónde se comenta lo contrario.

    “ganaron tracción y la homeopatía gozó de un auge notable hasta que los conocimientos médicos y la medicina científica avanzaron lo suficiente como para que el culto al invento del sajón Hahneman se fuera diluyendo (o en términos homeopáticos, potenciando) desde principios del siglo XX.”

    Está hipótesis deberías probarla, me gustaría ver las citas.
    “Por contra, ¿qué ha hecho la homeopatía en estos 200 años? esencialmente nada. Sigue anclada donde la dejó Hanhnemann, atada a sus dogmas de fe y rituales dieciochescos.

    Otras vez especulando. Esta tesis ha sido demolidas varias veces por algunos historiadores. La tesis es parte del mito ideológico desde Pedro Mata, pasando por Stephen Barrett, E. Ernst y otros. Ninguno de los cuales es historiador. Sobra decir, cómo es posible que no haya cambiando nada, pero pretenda homologarse como científica, evidentemente hay una contradicción.

    “¿qué propone la homeopatía? en esencia, nada parecido a un modelo. Un conjunto de leyes o principios básicos incuestionables, deducidos por Samuel Hahnemann a partir de experiencias personales o momentos mágicos de intuición.”

    Esta es la mejor, resulta que Hahnemann es incuestionable, al menos parece que Dr.Qantico ya sabe quién es Hahnemann y no “Hannemann”.
    Que dirán aquellos homeópatas que saben que las leyes no son tales, sino principios, y un etcétera.

    “El centro del culto homeopático es el principio de los iguales que, en esencia, afirma que aquella sustancia que provoca síntomas similares a los de una enfermedad en una persona sana puede usarse para tratar esa enfermedad en personas enfermas. Esta “ley” que, naturalmente, carece de toda demostración científica, es considerada como axioma (es decir un conocimiento que se considera evidente y no requiere demostración) por los homeópatas.”

    Claro, lo que usted diga Dr. Químico.

    “La ley de los iguales fue “deducida”por Hahnemann tras su experiencia con la corteza de cinchona, tratamiento eficaz para la malaria. Al tomar corteza de cinchona, Hahnemann experimentó unos síntomas que homologó a los producidos por la malaria (al parecer se especula que lo que realmente experimentó el bueno de Samuel fue una reacción alérgica a la cinchona). Sobre la base de esta “amplia” experiencia experimental, Hahneman deduce la ley fundamental de la homeopatía. Algo que, a día de hoy, siguen reverenciando los defensores de la misma.”

    Ah, entonces es que toma la corteza de la china y de ahí deduce magicamente que está cura. Esta interpretación es un error histórico muy frecuente y no dice nada, presenta un Hahnemann mitifico y mágico.

    “Frente al proceso científico, la homeopatía sigue anclada en esos axiomas que no solo se han demostrado falsos, sino inútiles, es decir, que no aportan nada.”

    Quién será el que ha demostrado que son falsos, por favor las citas.

    “Estos principios fundamentales de la homeopatía no se han basado en la investigación científica y se han mantenido inamovibles durante los 200 años de la historia de esta práctica.”

    Guau, y llega a contradecir todo el campo de investigación experimental existente desde los años cincuenta. Eso de inamovible es imposible, dado que todas las creencias, cambian. Cómo puedes decir lo contrario, habrías de concursar entonces por el premio Sysipho, por la primera creencia inamovible que no ha cambiado nada en toda la historia.

    “Sin embargo, estos principios son considerados como dogmas de fe revelados por los defensores de la homeopatía.”

    Quienes son esos defensores, así nada más por que sí no dice ni aporta nada, es todo un argumento gratuito y estereotipado.

    “y ahora es necesario que la homeopatía demuestre su eficacia y, para esto, la homeopatía necesita homologarse de acuerdo al modelo de la medicina científica que es, no lo olvidemos, el que ha demostrado utilidad. El problema de fondo que tiene la homeopatía es que no tiene una teoría científica válida que la respalde. Solo consta de unos axiomas tomados como válidos por sus practicantes pero, como tales axiomas, no es posible someterlos al escrutinio de la razón. Cuando los homeópatas someten sus tratamientos revelados a los procedimientos de investigación de la medicina ¿qué resultado obtienen? pues sencillamente el esperado, nada, la homeopatía, en el mejor de los casos, es un placebo marginalmente mejor que el placebo. La homeopatía, al igual que hace 200 años, sigue sin curar.”

    Todo sin citas ni referencias, al vuelo de pájaro a ver quién cae creyendo el panfleto. Entonces el resultado “esperado” no es mayor que el placebo, aunque de fondo todo lo generalizas en bulto.

    “¿Necesitaban los homeópatas estos ensayos? Realmente no, ellos estaban y están convencidos del conocimiento que les ha sido revelado, no necesitan pruebas, les basta con la fe, no cuestionan para nada los principios de esa fe.

    Citas y referencias fiables por favor, sino no es más que un argumento gratuito.

    “Si los ensayos controlados no muestran que la homeopatía es efectiva es que los ensayos están mal. Los homeópatas no se cuestionan nunca sus creencias.”

    Vaya, por enésima vez afirma que los homeópatas no se cuestionan literalmente nada, todo basado en la opinión del Químico “científico”.

    “.El problema para los homeópatas es que ahora, el tratamiento homeopático puede hacer (como de hecho ha pasado) que los pacientes abandonen tratamientos eficaces y, en estas circunstancias, aunque no sea peligrosa por acción, sí lo es por omisión.”

    Y el mito del Dr. Ernst y la sucia campaña Whats the harm, financiada por el CSICOP, vuelve a resurgir de las cenizas del fénix. Siempre es bueno tener un ad-terror para alertar a los medios de comunicación, típica treta de los alarmistas y de los que llaman “conspiranoicos”

    “El objetivo de los homeópatas no es identificar la enfermedad que afecta al paciente y sobre la base del estudio de la enfermedad, desarrollar tratamientos eficaces.”

    Citas por favor.

    “Ellos, como defensores de una teoría vitalista, creen que cada paciente está afectado por una enfermedad singular, única propia del paciente que, además, depende de factores como la personalidad del paciente y creen que un único remedio tratará todos los males que aquejan a ese paciente curando la causa que ha alejado al paciente del estado de equilibrio de su salud. Los homeópatas admiten que los mismos síntomas requieren distintos tratamientos en distintos pacientes. Esencialmente, lo que se traduce de esta afirmación es que la homeopatía carece de un modelo bioquímico serio que soporte su concepto de enfermedad.”

    Cof, cof, carece un modelo bioquímico, aunque lo haya. Vaya, entonces todo se inventa y nada se fundamenta por el Dr. Qantico.

    “Realmente, todo esto no pasaría de ser anecdótico si la homeopatía funcionase. O quizás no. Si realmente funcionase habría muchos científicos dedicados a intentar encontrar el mecanismo de funcionamiento de la homeopatía y, de existir, estoy seguro que los bioquímicos, farmacéuticos, biólogos y médicos serían capaces de encontrarlo como ha ocurrido con la aspirina, la quinina o la penicilina por citar unos ejemplos. Sin embargo, al carecer de un modelo científico que la respalde, la homeopatía, como no podía ser de otra forma, no ha podido demostrar su eficacia empleando los métodos de la ciencia.”

    Este argumento fue dado por el mismo Schwarz y resulto falso.

    “Lo que se traduce de los intentos de la homeopatía en homologarse con la medicina científica utilizando el método científico es, en primer lugar, ineficacia. Y, en aquellos estudios que aparentan mostrar eficacia, cuando se observan en detalle lo que muestran es, en general, una pobre técnica científica, pensamiento mágico y falta de autocrítica en la interpretación de resultados negativos.

    Claro, entonces a partir de no leer los estudios deduces un patrón inexistente en todos ellos. Y resulta que no sabes ni qué es pensamiento mágico pero lo metes como hipótesis ad-hoc cuando te conviene y te dices científico, aunque no te cuestionas nada de lo que utilizas contra la hidra de tus pesadillas.

    “Por otra parte, la ausencia de un modelo científico coherente hace que sus principios (axiomas) no sean falsificables lo que, en definitiva hace de la homeopatía lo que realmente es: una pseudociencia.”

    Pero no acabas de decir que la “ley” de los similares se ha demostrado como falsa, entonces cómo es que ahora dices que no es “falsificable”. Hay una contradicción evidente en tu argumento.

    Todo platicadito, todo inventado y nada de nada. La entrada del Dr. Cuántico es muy similar a lo que paso aquí:

    http://explicandoalexplicador.blogspot.mx/2012/05/homeopatia-xi-documento-que-es-la.html

    • zetetic estoy un poco cansado de tu cháchara. Te quedas con lo accesorio pero no vas al centro. Por favor, una prueba de que la homeopatía funcione. Una sola. Recuerda el criterio ¿eh?

      ¿Qué pasa? que no la hay. La homeopatía no es más que charlatanería. Ahora y hace doscientos años. Las pastillas de azúcar no curan nada, no son eficaces.

      Tu paranoia con el CSICOP, con cualquiera que demuestre que la homeopatía no es más que un sistema de creencias absurdas que se utiliza de forma, en mi opinión, fraudulenta como supuestamente eficaz, Y todo esto sólo sobre la base de evidencias anecdóticas sin ningún valor científico.

      No es ciencia, no hay nada detrás de ella, es humo y punto.

      Como no avanzamos y no quiero saturar a mis lectores con posts sobre la homeopatía (hay otros charlatanes en este mundo además de los homeópatas) se acabó la discusión. Tienes tu blog y desde allí puedes divulgar tu credo. Escribe allí todo el dogma que te dé la gana y que vaya a leerte el que esté interesado. Enciéndele velas a Ullman, Milgrow y móntate un altarcito con la estampa de tu dios Hahnemann (sé como se escribe pero no fui yo el que coloqué en el teclado de ordenador la h justo encima de la n).

      La única curiosidad que no vas a despejarme es, así como yo he puesto claro qué es lo que me convencería de la eficacia de la homeopatía ¿qué es lo que te convencería a ti de la ineficacia de la homeopatía? Pero no te preocupes, creo que conozco la respuesta: nada. Cuando uno tiene fe no la pone a prueba.

      Supongo que, por la defensa enconada que haces de ella, tienes intereses en la homeopatía. Espero que si te dedicas a recetar pildoritas de azúcar de acuerdo al Organon tengas presente que a lo mejor el recetado está verdaderamente enfermo y lo que necesita es un médico de verdad.

      Hasta nunca.

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